¿016?: SOY OBISPO Y ME QUIEREN VIOLAR

 
12/01/2008
Texto: Luis Viadel
© valencia-diario.com/valencia-diario.es
© eltorrenti.com/eltorrenti.es
© zoomfocus.com/zoomfocus.es
© laradiodetorrent.com

ENVIAR ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail:

 IMPRIMIR ARTÍCULO  

 
 


El obispo de Tenerife, de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, ha sido entrevistado para el diario “La Provincia” de Las Palmas por Laura Docampo. Sus polémicas declaraciones han suscitado todo tipo de comentarios. La más escandalosa:

Pregunta: La diferencia entre una relación homosexual y un abuso está clara. 

Respuesta: Por supuesto. Pero, ¿por qué el abusador de menores es enfermo? 

Pregunta: Para empezar, un abuso es una relación no consentida. 

Respuesta: Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece.

Recorte de prensa:

“ El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha calificado de "barbaridad" que el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, haya dado a entender que hay menores que provocan los abusos sexuales, porque ése es precisamente el mensaje de quienes justifican la pederastia. Canalda ha subrayado que le gustaría "que dejara de utilizar estos mensajes". Los que creen que la pederastia es algo bueno lo justifican en que son los niños los que dan el consentimiento, y los que lo piden o lo autorizan, lo cual es perverso". 

¿En que se basa el señor obispo para afirmar tan rotundamente que hay niños de 13 años que provocan sexualmente? ¿Lo dice por propia experiencia? “Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece” asegura el prelado al que se le supone casto. 

6º mandamiento ¿Hemos deshonrado nuestros cuerpos por la fornicación, impureza o conversaciones y pensamientos indignos que conducen a acciones impuras?. Siempre salen a relucir los famosos votos de los religiosos: pobreza, castidad y obediencia. La pobreza no se ve por ninguna parte, la castidad tampoco y la obediencia tal vez.

La castidad considerada por la Iglesia Católica como una virtud no deja de ser un grave atentado contra la naturaleza. Que se sepa a los sacerdotes no se les castra cuando reciben las órdenes sagradas. ¿Se refiere monseñor a esa “complejidad”? No nos dice, según su experiencia el por qué algunos niños de 13 años le acosan sexualmente, le provocan. ¿Les ofrece algo…? ¿Son los hábitos, ese componente femenino que atrae a los niños a su regazo buscando a la madre? Necesitamos un psiquiatra que nos pueda desvelar algunos conceptos.

De todos modos y antes de seguir adelante debo recordar a monseñor que la relación sexual con menores está tipificada en el Código Penal como un delito que se paga con cárcel. La Iglesia esgrimiendo esa especie de bula civil llamada Concordato se ha librado continuamente (hasta hoy) de que los curas abusadores de niños hayan ingresado en prisión. Sus jefes (la Conferencia Episcopal Española) los traslada de parroquia para que continúen ejerciendo su “labor”. 

Recordemos a monseñor, dos de los últimos casos: El párroco de Peñarroya (Córdoba) José Domingo Rey Godoy, condenado a 11 años de prisión por abusos sexuales a seis niñas, y al cura de la diócesis de Madrid, Rafael Sanz Nieto, condenado por el Tribunal Supremo por abusos sexuales a un niño (según la sentencia, el Arzobispado de Madrid conocía los hechos y los ocultó). 

Nos parece muy bien que los clérigos delincuentes sean juzgados por la ley divina (es decir por dios), pero mientras tanto deben sentarse en el banquillo de los acusados de los tribunales de justicia ante un juez humano. Quiero recordarle que Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo lleva “una vida reservada de oración y de penitencia” en una residencia eclesiástica por orden del papa Benedicto XVI, como castigo por los abusos sexuales cometidos contra menores de edad cuando era clérigo. Se ha librado de la cárcel.

Es muy curiosa la coincidencia, de que ese argumento “que los menores pueden llegar a provocar” sea el mismo que utilizan los pederastas para justificar sus inmundicias.

Recojo este comentario de un foro de Internet en el periódico digital elplural.com: ALOMOJÓ 28/12/2007 20:56

Pero que asqueroso eres, Quinin de mierda, digno representante de toda la chusma nacional-católica de este país. A primeros de los sesenta un tal padre Paino, en el colegio San Pedro Apóstol de Barcelona (hoy Clínica Teknon) quiso repetir conmigo lo que ya venía haciendo con otros niños más apocados (que no provocativos) y le abrí la cabeza con una lata de sardinas. . . ¿Dime tú, gilipollas de mierda, defensor de la pederastia clerical, quien salió perdiendo?

Formando parte de la misma entrevista Su Ilustrísima también ha dicho que el 94% de los homosexuales son por vicio y solamente un 6% se deben a cuestiones biológicas lamentando que en la actualidad ya no fuese “políticamente correcto” decir que la homosexualidad es “una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano”. Añadiendo: “Eso que decía cualquier diccionario de psiquiatría diez años atrás, hoy no se puede decir.”

Mi pregunta sería ¿en que apartado colocaría a los cientos de prelados púrpura “diferentes” que componen los dicasterios de la Curia Romana, en el 94% de homosexuales viciosos inmundos, o en el 6% de discapacitados psíquicos? ¿Cómo denominaría monseñor a los miles de clérigos americanos condenados por pederastia que han dejado las arcas de la Iglesia temblando en algunas diócesis, por las indemnizaciones que han tenido que pagar a sus víctimas infantiles? Son pederastas monseñor, clérigos que han interpretado el mensaje de Cristo “dejad que los niños se acerquen a mí” como usted acaba de hacerlo: echándole la culpa a los malignos niños porque les provocan… ¡y naturalmente caen en la tentación! ¡Débil es la carne!, ¿verdad?

Monseñor Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife, de la Diócesis Nivariense, usted no tiene vergüenza, usted es un caradura, una mala persona. Cualquier padre creyente con un hijo menor homosexual debería darse una vuelta por un juzgado de guardia y ponerle una denuncia. Su Ilustrísima ignora que defender a los pedófilos, a los corruptores de menores, también es delito. Y debería saber que un homosexual no es un pederasta.

Sus colegas se han manifestado en Madrid “en defensa de la familia” pero nadie, repito nadie, ni tan siquiera el pequeño talibán Federico Jiménez Losantos, el vocero de su cadena de emisoras, ha comentado sus palabras. Como si no las hubiese pronunciado. Ni Martínez Camino, ni Rouco Varela, ni el cardenal de Valencia monseñor García Gascó…De los cuarenta obispos, que parece ser desfilaron por la calles de Madrid, ninguno abrió la boca, salvo uno… que bostezaba.
Lo entiendo, se lo aseguro.

Le aconsejo que cuando un niño de 13 años, lascivo, lujurioso y rijoso intente violarle, antes de que mancille su virtud, virginidad, pureza e inocencia, emponzoñando su alma limpia, sin mácula y cristiana, llame urgentemente al teléfono 016 para recibir ayuda. A usted Monseñor, como Pontífice de la Iglesia Católica también le ampara la Constitución y por lo tanto es acreedor de todos los derechos.

De la manifestación y de la familia, ¿de qué familia?, ya hablaremos.

Luis Viadel