06/03/2008
Texto: Belerofonte
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Foto: Joan Carles Serra

¡¡LAMENTO HABER AYUDADO A UNA CIUDADANA!!

Fuentes bien informadas cuentan que un día del pasado mes de febrero, un agente del cuerpo de la policía local de Torrent en acto de servicio con su motocicleta ,llovía a mares y tuvo la malísima idea de ayudar a una mujer que caminaba por las inmediaciones del cementerio municipal, lo que no sabía el agente es que el concejal de obras lo había visto con la mujer en el asiento de atrás para ponerla a resguardo de la lluvia. 

Este concejal, le faltó tiempo para llamar a su homólogo de seguridad ciudadana y contar el delito que el agente estaba cometiendo en ese instante, el incidente se convirtió casi en un tema de estado, se llamó inmediatamente al agente, se le sometió a infinidad de preguntas el asunto asemejaba un interrogatorio había mucho interés por conocer la identidad de la mujer “por si era motivo de sospechosa contra la causa”. 

Sres. Concejales, este agente sólo cumplía con su obligación de servicio público a la ciudadanía en general y no busquen tres pies al gato , sean un poco más humildes si saben el significado de esta palabra, no dejen que el cargo se les suba aún más a la cabeza, no conviertan su obligación como cargos públicos al servicio del ciudadano en algo al servicio partidista y personal, no sean espías de la libertad. 

La respuesta a este tipo de actuaciones es bien clara, ustedes no se fían ni siquiera de ustedes mismos se han instalado en un estado permanente de desconfianza absoluta, están dispuestos a exterminar a todo aquel que no piense como ustedes. 

Antes de cuestionar la actitud de este agente o de cualquier otro ciudadano, mírense ustedes al espejo y en ese momento háganse esta pregunta ¿estoy realmente legitimado y en condiciones de pedir explicaciones a los demás?.

Pasado el careo, el agente en vista de lo ocurrido y por un hecho que consideraba justificado por una buena causa, decide por voluntad propia y para evitar malos entendidos que sea retirado del servicio en la vía pública. 

Menos mal que en esta ocasión, se impuso el sentido común en la decisión del superconcejal de seguridad ciudadana y no le toma la palabra, no sin antes advertir al agente que sea la última vez que suba en la moto a alguien aunque caigan rayos de punta. 

Sr. Concejal que diferencia existe entre ayudar a una mujer cuando necesita ayuda y dar paseos, eso sí con su autorización, a niños durante la cabalgata de Reyes. 

No siempre es aconsejable ejercer el autoritarismo aún siendo lo que más te guste…

Belerofonte