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28/03/2008
Texto: Luis Viadel
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Se han puesto de nuevo en el candelero estos individuos, a raíz de la detención de uno de ellos, presunto asesino de la niña Mari Luz Cortés, de cinco años, en Huelva, que durante varias semanas ha estado en todos los medios de comunicación al haber desaparecido misteriosamente.
Se llama Santiago del Valle García y tiene 52 años, y en diciembre de 2005 fue condenado a dos años y nueve meses de prisión por abusar de su propia hija. Llovía sobre mojado al haber tenido anteriormente otra condena de dos años de cárcel por abusos sexuales a una niña de 9.
El historial de este mal nacido es de auténtico lujo. En Sevilla allá por el año 1999, Santiago del Valle García con la anuencia de su mujer, Isabel García Rodríguez, acusó al profesor de gimnasia, del colegio de su hija, de abusos que habría recibido la niña que entonces tenía cinco años.
La martingala (pedía varios millones de indemnización) y la falsa acusación fueron descubiertas y un Juzgado de lo penal de Sevilla lo condenó en el año 2002 y la Audiencia Provincial corroboró la decisión judicial: condena de dos años y nueve meses de prisión por abusos sexuales y falsedad documental. Los dos hijos del matrimonio fueron entregados a familias de acogidas.
La otra sentencia por abuso sexual fue en diciembre de 2004 por el Juzgado de lo Penal nº 4 de Sevilla. Un año antes había seguido a una niña de 9 años hasta el portal de su casa donde la arrinconó y no pudo llegar a más porque fue descubierto por una vecina. Le cayeron dos años pero no fue a la cárcel porque se comprometió a no cometer delito alguno durante los próximos tres años. Inaudita sentencia si tenemos en cuenta que ya había sido condenado por abusos a su hija.
Una cadena de errores, permitió que este monstruo anduviese suelto por las calles y probablemente matase a la pequeña Mari Luz. Lo dramático de esta historia es pensar que tal vez se hubiese podido evitar.
El pederasta es el ser mas repugnante que existe y según testimonios de muchos especialistas, totalmente irrecuperable. Saben que volverán a reincidir y pese a eso la justicia actúa con una laxitud inconcebible. El pederasta debería estar en la cárcel de por vida. Una de las hermanas del detenido, que fue su víctima cuando era pequeña, ha manifestado sin contemplaciones, que su hermano merece la pena de muerte.
No todos los pederastas presentan un coeficiente intelectual tan bajo como el presunto asesino Santiago del Valle, a veces van con corbata, otros con sotana y algunos con capas
pluviales.
De nuevo hemos de referirnos a la Iglesia Católica tan diligente sacando a la calle a miles de creyentes para protestar contra leyes aprobadas en el Parlamento español: el aborto, el divorcio, los matrimonios gay…y ahora la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. A muchos de estos purpurados les hace falta aprobar esta asignatura. Habría que preguntarles
¿Qué entiende la Iglesia por pederastia?
Y una vez más debo recomendar el magnífico libro de Pepe Rodríguez,
“Pederastia en la Iglesia católica” (Delitos sexuales del clero contra menores, un drama silenciado y encubierto por los obispos.) donde podemos leer en la contraportada:
“En poco tiempo, cientos de sacerdotes han sido condenados judicialmente por cometer delitos sexuales contra menores y un buen número de obispos han cesado de sus cargos al hacerse públicas sus conductas pederastas. La Iglesia esconde y minimiza este tremendo problema, pero no estamos ante algo puntual sino ante la consecuencia de sus graves errores estructurales. En Pederastia en la Iglesia católica se analiza y denuncia, con solidez y dureza, la realidad, causas y efectos de la pederastia clerical, se cuantifica su dimensión, y se muestra que la cúpula de la Iglesia, incluido el Papa, mantiene una legislación canónica que obliga a encubrir y perdonar los delitos del
clero".
Pepe Rodríguez demuestra que encubrir esos delitos es una práctica cotidiana en las diócesis católicas, aportando un gran número de casos bien significativos, con nombres y apellidos, de España, Francia, Italia, Alemania, Austria, Polonia, Gran Bretaña, Irlanda, EE.UU., México, Centroamérica, Costa Rica, Puerto Rico, Colombia, Argentina, Chile…Australia; y en su
“decálogo de los prelados para su encubrimiento” afloran las vergonzosas maniobras que éstos realizan a fin de proteger al clero pederasta. Pero, aunque el objetivo del libro es demostrar la inmoralidad del gobierno de la Iglesia ante este problema, el autor no olvida lo fundamental, eso es, la situación psicológica y social de las víctimas y sus familiares,
"aportando las recomendaciones indispensables para poder detectar y protegerse del clero agresor.”
“El problema fundamental no reside tanto en que haya sacerdotes que abusen sexualmente de menores, sino en que el Código de Derecho Canónigo vigente, así como todas las instrucciones del Papa y de la curia del Vaticano, obligan a encubrir esos delitos y proteger al clero delincuente. En consecuencia, los cardenales, obispos y el propio gobierno vaticano practican con plena conciencia el más vergonzoso de los delitos: el encubrimiento.”
Pepe Rodríguez.
El abuso de menores, además de pecado mortal, es uno de los peores delitos castigado por la ley. El pederasta es un ser abyecto y despreciable. Y la Iglesia actúa con una gran hipocresía rayando en la indecencia.
¿Cuántos pederastas hay sueltos por España? En muchos países se publican los nombres de estos individuos. Algunos jueces tendrán que hacer frente a sus responsabilidades por este
"gravísimo, terrible y trágico error judicial".
Solo nos queda apoyar con todas nuestras fuerzas a la familia de Mari Luz que durante este terrible proceso ha dado muestras a todo el país de una gran ejemplaridad y fortaleza. Nuestra solidaridad con el profesor de gimnasia al que ese canalla hundió en la miseria con su falso testimonio
(falsa prueba) y sobre todo un recuerdo emocionante para esa niña a la que tan injustamente le han quitado la vida.
Luis Viadel
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