01/04/2008
Texto: Rafael Hernández
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FALTAN CURAS Y MONJAS

El obispo, Antonio González Sánchez reconoce que la iglesia católica enfrenta una grave crisis por la falta de vocación religiosa tanto en mujeres como en hombres.

“Es lo mismo tanto en hombres como en mujeres”, dijo preocupado el obispo de la Diócesis de Ciudad Victoria (México) quien además comentó necesitan el mismo número de monjas que de sacerdotes. “Siempre nos va hacer falta gente porque lamentablemente sufrimos una crisis vocacional religiosa tanto en hombres como en mujeres pero bueno, con todo eso tenemos que seguir adelante”. 

Si lo dice un obispo mal anda la cosa en el gremio, ya que según cuenta este prelado la iglesia necesita urgentemente curas y monjas, y esto no sólo sucede en México ya que en España tampoco rebosan. 

Yo creo que deberían llevar a cabo una campaña como la que a dos por tres ponen en marcha las Fuerzas Armadas, para reclutar jóvenes seminaristas y mozas que quisieran ingresar en un convento de clausura. Hace ya bastantes años cuando yo era joven se decía que una de las carreras más largas y difíciles era la de llegar al sacerdocio, hoy día las hay más largas, costosas y complicadas pero parece ser que las nuevas generaciones no están por la labor de hacerse ministros de Dios ni religiosas empedernidas, pasando el resto de sus días entre rezos y rezos cultivando setas y confeccionando cestas de mimbre. 

Ahora cada vez son menos las personas que oyen la voz Divina, aquella que les decía que se apartasen del pecado, y se dedicaran a salvar almas que estaban condenadas al infierno. Eran unos elegidos a los que Dios llamaba a su puerta para engrosar la lista de religiosos y religiosas que se sacrificaban por nosotros. 

Actualmente como la gente ya no son abducidos por el Espíritu Santo ni paloma alguna mensajera, lo grave del caso es que los curas, clérigos, monjas, religiosos-as y un largo etc van envejeciendo, se van jubilando y no sale sabia nueva y esto sin dudas puede acarrear un gran disgusto a la iglesia y a sus simpatizantes ya que el día que lleguen a faltar curas, a ver quien oficia misa, quienes nos confiesan y quienes nos comen la cabeza. 

¿Como van a surgir nuevos adeptos llamados a filas eclesiásticas?... si sólo hay que fijarse en que las iglesias están cada vez más vacías. Van a tener que hacer algo rápido y urgente para convencer a los jóvenes de que cumplir con los votos de castidad, obediencia, pobreza y no sé cuantos requisitos más, no es ni tan malo ni tan duro de llevar a cabo. De lo contrario el asunto se les pone feo.

Otra falta de interés es que cada vez se producen menos milagros, antes raro era el día en el que algún tonto o infeliz no se le aparecía la Virgen, y esto avivaba la llama y llamaba a las masas, al igual que cada vez salen menos santos enderezando a la gente y curando a inválidos y tullidos. Y no es ninguna tontería como antes se daba tanto los hinchas y aficionados abundaban por doquier. 

La iglesia necesita un revulsivo, algo tan sencillo como permitir que la mujer se pueda incorporar al sacerdocio, tolerar que los curas católicos se casen, admitir en su empresa a lesbianas, gays, transexuales y todos aquellos que ellos consideran enfermos, o que padecen algún tipo de desviación. 

Yo creo que la decisión a tomar no sería tan descabellada; igual las iglesias se abarrotaban, los seminarios pondrían en sus puertas un cartel diciendo: “la plantilla está cubierta”, o monasterios y conventos pidiendo: “por favor paciencia, ya será usted llamado en próximas convocatorias”

Lo que es una pena es que falten curas y monjas: Yo lo siento en el alma. 

Rafael Hernández