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07/04/2008
Texto: Ramón Pacheco
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En estos casi cincuenta años que deambula mi cuerpo por el mundo no le había colgado el teléfono a nadie hasta esta mañana.
Todo tiene que ver con un post que publiqué, que hacía referencia a una anécdota de la jornada electoral que recogió el Levante y me servía de paso para la crítica política del
“Torrent del PP”. Si se pica sobre esto se puede leer el post.
Ha pasado suficiente tiempo como para considerar olvidado el tema, pero esta mañana he recibido una llamada del cura que aparece en el post ,el cual en un tono amenazador y chillón, sin dejar explicarme me ha agredido
(así me he sentido) de manera verbal, en ningún momento me ha dejado opción a réplica:
Que esto iba a tener implicaciones legales. Que vaya médico y concejal. Que si la quema de iglesias. Que yo no sabía nada que había sentencias…
Para imaginarlo era como cuando el gran Gila amenazaba con cantarle las cuarenta a su mujer y cuando se ponía decía:
Si, si, si ,si ,si…lo que tu digas cariño.
No le gustaba al cura lo de la España casposa, ni lo de la España de charanga y pandereta
(con lo bueno que es Machado); dos figuras que a mi me encantan para describir a la derecha que padecemos en este país, yo las utilizo habitualmente en la contienda política.
Olvidaba el cura que él no es político ¿o sí?, que él no debe afearle a nadie como realiza su trabajo
(mejor o peor), porque nadie le afea a él como levanta la Sagrada Forma, si esto es pecado o no, si el rito eucarístico lo hace bien o mal ó si Dios es uno o trino, debe de comprender aquel dicho tan español de
Zapatero a la Moncloa y usted a sus zapatos.
Me llamaba para acojonarme (así lo he percibido) y yo podía haberlo dejado correr
total… Pero se ha metido con mi libertad de expresión y ha menospreciado la democracia que nos hemos dado todos y un representante electo de los ciudadanos no debe permitirlo.
Era una situación tan esperpéntica como que un cura que probablemente, siguiendo el mandato de su jerarquía había pedido el voto para el
PP, me cuestionaba a mí, concejal electo del PSOE mi forma de hacer crítica política, le ha faltado cuestionar mis diagnósticos de
neumonía.
Le colgué y me he sentido muy bien, porque antes era habitual, cuando era pequeño, que me pegaran un par de hostias estos talibanes
“sólo para que entendiera mejor sus puntos de vista”. Hoy no, y que quede claro que estos son los cuatro extremistas que hay en todo grupo numeroso
(aunque gracias a ellos a la Iglesia le va como le
va), conozco sacerdotes encantadores con los que es un placer hablar y de los que siempre he aprendido mucho y para nada se entienda como una generalización.
Por otra parte la anécdota debió terminar en eso pero la persistencia del cura y sus malas formas me obligan a contarla completa:
“El ciudadano en el ejercicio de su derecho al voto se vio ofendido por los símbolos de la pared, lo denunció ante el presidente de la Junta Electoral Local, el cual dio orden para la retirada de los símbolos y así se hizo por las fuerzas de orden público. Fue este cura el que CONTRAVINIENDO EL MANDATO DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA ELECTORAL LOCAL colocó nuevamente los símbolos, por su cuenta y riesgo y de muy malas maneras
(según los testigos)”
Eso cura, en esta democracia que tan poco le gusta, y en este Estado de derecho es un
DELITO.
Desobedecer al poder que emana del pueblo se castiga compadre, por muy cura que uno sea.
Ramón Pacheco
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