15/05/2008
Texto: Ramón Pacheco
© valencia-diario.com/valenciadiario.com/valencia-diario.es
© eltorrenti.com
© zoomfocus.com/zoomfocus.es
© laradiodetorrent.com
© ajuntamentdetorrent.com

ENVIAR ESTA PÁGINA A UN AMIGO
Indica su e-mail:

 

 IMPRIMIR ARTÍCULO  

 

 

Y AHORA VAMOS A CONTARLO (a nosotros no nos ha escuchado nadie, nuestra verdad)

Tras la pérdida de las elecciones y consiguientemente el poder en la ciudad de Torrent, se abre en la Agrupación socialista de la ciudad, como no podía ser de otra manera en una agrupación viva distintas posturas ante la derrota. 

Todas tenían el mismo defecto, que las posibles soluciones partían de los que habían perdido y ocupado lugares principales en la organización. En agrupaciones cercanas sin renunciar a ellos se les invitó a que ocuparan un papel secundario que aceptaron.

La gente tenía ganas de hablar y por la mal entendida disciplina de partido (todavía creíamos que detentábamos el poder) se vió condenada a callar durante cinco meses.

Es la presión de los militantes, una asamblea no se gana si no cuentas con un gran apoyo de las bases, la que motiva que un grupo de "descamisados" asuman la mesa en una asamblea para garantizar la palabra en libertad de muchos militantes que querían hablar. 

La impericia de los responsables del partido hace que tras la reprobación de la gestión del Secretario General. Repito después de perder una elecciones locales que nos daban a priori una ventaja de varios miles de votos, parece razonable que se repruebe la gestión del Secretario General del partido (lo raro y manipulable sería lo contrario), este en vez de convocar otra asamblea posterior dimite, y desencadena la situación de interinidad a que nos vimos abocados. 

Creyendo los dimitidos que nosotros pretendíamos quedarnos con el control del partido (piensa el ladrón...), como se puede comprobar el tiempo nos ha dado la razón y hemos demostrado con creces que sólo nos movía y mueve nuestro espíritu crítico, sin haber utilizado atajos que les son tan familiares a otros. 

Creíamos que las cosas se habían hecho mal, y en política los responsables se van, como estamos comprobando. Pero no, lo que valía para derrocar a Joan Ignasi en Valencia la misma noche, no valía para la crítica en Torrent. Se adoptan posturas extremistas y de muy mal gusto por parte del "aparato local" hablando de "golpe de estado" y con amenazas verbales. 

Modos y costumbres decimonónicas que a los que estamos acostumbrados a usar la palabra nos resultan chocantes y preocupantes. 

Continuará.
  
                     
Ramón Pacheco